SEMANA SANTA 2007

LIGA NACIONAL GRANADA Y EL BIERZO

Relato de Dimas

Mala meteo, como ya es sabido por todos en esta prueba de la Liga Nacional de Sierra Nevada.

Juan Carlos y yo para quitar el aburrimiento fuimos a Almuñécar el sábado, que estuvo genial. Termo ladera que mas bien era térmica ya que disfrutamos de +4 continuados y eso que esta el mar como a 6km en línea recta del despegue.

Lo que algunos de los machacas aprovecharon y se dieron una escapada para el interior a la intentona de  sacarse la espina de falta de competición. Todo quedo en una escapada varios valles (valles, me refiero a que el relieve esta lleno de media montañitas que conforman los valles que delimitan las grandes serrotas).

Cada uno hizo uso del entorno a su libre albedrío unos termiqueando en la sierra del despegue otros croseando y otros haciendo vuelos de descenso, viva la pluralidad.

El aterrizaje, una concha de mar muy bonita al pie de un tremendo complejo hotelero, muchas risas y rapidito para el camping del Purche para la cena.

La gente fue llegando por olas, nosotros como de costumbre tarde, menos mal que el inestimable amigo Keniata nos guardo un par de sitios a Juan Carlos y a mí.

Disfrutamos de la cena de anécdotas y unas risas, algunos se quedaron de chufla y otros se recogieron. Nosotros hicimos lo propio que se haría   para volar al día siguiente, “sobarrrrrrrrrrr“, eso si, bien sazonaos.

El domingo se tardó en hacer el brieffing ya que se desechó la posibilidad de hacer una manga larga, así que se escogió un recorrido en el campo visual del entorno.

La prueba fue bonita ya que se disfrutaron de techos muy buenos. Yo me di el gustazo de subir a 2600 en las barbas de la nube con térmicas de +7 continuado , que mas bien no era térmica era la nube que literalmente te arrastraba para arriba sin consideración, muy emocionante ya que ser chupado se siente diferente a ascender en un empuje de térmica. Los machacas,  o sea el grupo de cabeza  quisieron adelantarse al inicio de la maga, aprovechando que estaba soleado para iniciar la ruta con las térmicas recién nacidas y se fueron haciendo el recorrido con la actividad de lo impresionante que se monto sobre las faldas de sierra nevada.

Muy bonito, la segunda tanda escogimos peor momento, en ellos me incluyo, se nos ensombreció el valle con tanto desarrollo y nos tapó la actividad térmica, así que tuvimos que redespegar, pero aun así lo impresionante del lugar que la mayoría de nosotros aun fuera de hora solar, pudimos disfrutar con esos 2600 y concluir sobre la mitad de la prueba, pudiéndonos deleitar con la tremenda experiencia tener a nuestras espaldas El Veleta a golpe de vista, y la tremenda actividad a los alrededores. Digno de fotografiar, pero las manos eran imprescindibles no separarlas de los mandos.

Relato de Juan Carlos

Por mi parte, ya el Domingo de Ramos de viaje para el sur, pensaba hacer una parada en el Pitolero, pero justo en esa zona era donde peor estaba el tiempo de todo el recorrido, todo cubierto y lloviendo. El lunes descanso y a otras cosas. El martes hacia el estrecho, primero a Barbate, donde estaba inestable y llovía a la hora de comer, pero cuando acabamos, lucía el sol y parecía que había pasado parte de la perturbación, que se hace más evidente para la parte de la sierra. No llevé la vela, por no dejarla en el coche.

En Vejer, despejado y alguna diferencia entre rachas. Pronto parece que se arregla, pero por allí no aparece nadie. Hasta que llega el primero decidido a comprobar que está bien para volar.

Decido ir por la vela hasta Barbate, en total tres cuartos de hora, con lo que estaba en el aire a la 7,30.

Estábamos en el aire unos siete parapentes. Alguno  se salió de la ladera y aterrizó abajo.  Se estaba poniendo el sol y los niños estaban en el despegue con Raúl.

Aún con el poco viento que había, aterrizar en el mismo despegue es un tanto complicado. Supongo que con un poco más de viento es misión imposible. En última instancia, la dejé frita y me di la vuelta para caer de cara a la ladera.

Cuando recogí, el sol se había puesto por el horizonte y la vela estaba húmeda como si hubiera llovido. Vejer es un sitio que aunque no sea por el parapente, llama la atención por su situación; es un promontorio importante cerca de la costa, orientado a poniente, con un desnivel de consideración, que alberga al mismo pueblo y que hay que compartirlo con los aerogeneradores, que quedan en el extremo oriental. No llegué a volar muy cerca de ellos porque justamente hacia esa zona aumentaban las turbulencias, no sé si favorecidas por sus palas o porque delante hay montículos. Los siguientes planes eran volar en Granada coincidiendo con la liga nacional. El tiempo seguía inestable, llovía en Sevilla y en Granada estaba dando nieve, incluso en las carreteras.

Por fin el viernes nos encontramos Dimas y yo en Cenes. No se plantean ni subir al despegue. Nosotros subimos a la estación de Sierra Nevada. Está medio nevando y a veces intenta lucir el sol. La gente está comiendo en las terrazas descubiertas, nevando encima de los macarrones y el bacalao con tomate. ¡Pensaba que lo había visto todo!

Por un momento se nos ocurrió esquiar en la estación, pero tras saber que por probar las pistas durante un par de horas como mucho, entre remonte y equipo nos costaba casi sesenta € cada uno, casi como que lo dejamos.

Esa tarde la completamos por la zona, anduvimos por la zona del Purche, viendo a los de las motos, casi niños, hacer cosas que nos hicieron olvidar las ganas de volar; tal fue el ritmo cardiaco que se nos puso.

Acabamos en el camping de alta seguridad de Las Lomas, donde todavía tuvimos las ganas de desayunar al día siguiente (bueno, desayunamos dos veces, la primera y la última).

El sábado amanece mejor. Se sube al despegue. Está cruzado y se suspende la manga. Miguel y Nacho Kasana salieron a volar. Nosotros nos fuimos con la intención  de ir a otro lado a intentarlo.

Se decidió ir en grupo hacia la costa, a Almuñécar, nadie de los que íbamos conocía bien los despegues de la Loma del Gato, que ya le vale el nombre de colina o del Gato.

Aquí, como debe de ser frecuente en otros lugares, el despegue es privado y puede que te cobre por usarlo. Hay dos despegues: uno en todo lo alto, que se necesita todo terreno, y otro un poco más bajo, al pie de una torre de alta, y que, mientras nadie construye en él, se usa para despegar.

Eran casi las cinco de la tarde y un poco más atrás, hacia las sierras, las nubes eran negras y en constante transformación. Remontamos aprovechando las térmicas y conseguimos techo (yo me quedaría unos cincuenta metros por debajo), rozando las barbas sueltas de nubes menos activas.

Hubo un grupo, liderados por uno que se dio la vuelta nada más que vio que se llevaba a varios detrás de él, que se fueron dirección La Herradura, que lo pasaron mal para volver.

Alguno lo debió de pasar bastante mal, como atestiguó Suby en su crónica, pues debió de llegar a Cenes al día siguiente. A nosotros, a Dimas y a mi, nos dio la vida este vuelo.

Entrenamos un poco la térmica y aterrizamos en una playa pequeña al lado de un hotel inmenso lleno de piscinas en su interior.

Casi se podía hacer ladera en la pared del hotel. Tan cerca volaba por encima del hotel, que me quedaron ganas de aterrizar en la piscina grande. Casi rozaba a las inglesas en bikini. Otros  pilotos comentaron  que en las piscinas privadas de las casas de la ladera, ni siquiera se veían bikinis. 

La entrada  a la playa se podía hacer directamente mirando al mar o paralelo al agua y girar en último momento. Yo seguí este último. Por eso volaba tan cerca del hotel. Para no perder espacio de playa, apuré tanto al principio de la arena, que toqué con el estabilo derecho en un pedazo de eucalipto que presidía la playa.

Al mismo tiempo, un grupo de sudamericanos, chicos y chicas, que jugaban a voley, retiraron la goma (supongo) que tenían de red, entre la ducha, en la arena, y una palmera de las que delimitaban. Ya había dado el toque Driu por la radio de ello. La mayoría aterrizaban mirando directamente al mar, con lo que había que entrar entre las palmeras. Había gente en la playa tomando el sol y alguno de nosotros empeñado en ponerles sombrillas.

Fue una gozada, ayudado por gente que puso los coches para el desplazamiento, como Buho y Robert, que se portaron como campeones.

Volvimos para Cenes con el tiempo justo para cenar (y hacer un sudoku, que he descubierto gracias a Dimas). Después de la cena, lo justo para tomar un café, hablar con gente maravillosa (no sólo chicas, con novios celosos) y camino de Sevilla donde llegué a las tres y media. Una maravilla. Faltabas tú, y tú Roberto, y tú, Oskar...

 Relato de Roberto

Mi Semana Santa no fue tan productiva como la de mis dos compañeros de club, aunque si que vale para cuidar un poco de la familia, que también se lo merece. Me fui a Villablino, mi pueblo con Alba, para pasar toda la semana en casa de la Abuela.

Estuvo bastante mal tiempo, con abundante agua, y cuando dejaba de llover, había ventarrón por lo que aprovechaba para andar en mountain Bike. Esta zona tiene unas rutas increibles.

También intenté mantenerme en contacto tanto con Juan Carlos como cono Dimas, puesto que sabía que iban a estar de viaje a la Compe de la Liga Nacional de Granada. La meteo que se preveía para allí no era nada buena, pero confiaba en que pudieran hacer algo.

Aquí mejoró el tiempo a partir del jueves, incluso aproveché para hacer campa con una vela de nivel 2 que me han dejado probar. Una Ozone Addict con una pinta buenísima, tengo muchas ganas de probarla, pero no se si se me arreglará. Las zonas de vuelo de Villablino están cubiertas de nieve y además hay componente Este que no es lo mejor para esta zona.

El Jueves me contaron que en Corullón se había volado de fábula, con buenas térmicas y laderas dinámicas, que a última hora dejaron una restitución muy flotona para volar por encima del castillo, eso me decidió a mirar de nuevo las previsiones. Mucha inestabilidad, y nada claro, pero no demasiado mala para el Bierzo.

El sábado me voy para allí a encontrarme con los colegas del Vuelo Libre Bierzo. De camino, Genaro me avisa de que está muy fuerte de Este en Gistredo y que siga dirección a Corullón, que es más bajo y el este suelle llegar más flojo.

Llego al punto de encuentro a eso de las 11:30 h y ya había un parapente en el aire, para un vuelito de descenso muy tranquilito. Paramos en la plaza a organizar la subida, y todos para arriba.

En este vuelo, parecía que iba a rendir más la ladera, sin embargo estaba todo muy roto. No sustentaba demasiado y era mi primer vuelo con la Addict, su mando muy ágil y dinámico, por lo que no me atreví a arriesgar un poco más, asique me dediqué a rascar la ladera todo lo que pude, para terminar aterrizando al lado del campo de futbol, con un gradiente muy fuerte y con demasiada variabilidad en la manga. Tan pronto estaba norte, como sur , o Este.

Varios pilotos aterrizaron poco elegántemente, el que no se comió un talud, tropezó al aterrizar y otros con alguna plegadita. El que se salió fue Sergio con su Acro Session haciendo wing over asimétricos a escasos 50m del suelo para acabar haciendo el giro de la muerte. IMPRESIONANTE.

Aprovechamos para comer un pinchito y de nuevo se organizó una subida al despegue. Parecía que la actividad térmica aumentaba, y efectivamente, terminó todo cubierto e incluso cayeron unas cuantas gotas.

Después de esperar un rato, fue escampando y de nuevo comenzó el ajetreo en el despegue. Poco a poco fueron despegando pilotos, y entre ellos tres biplazas. Las rachas en el despegue iban subiendo de intensidad y en el aire todos quedamos pinchados como cernícalos. Unicamente saliendo al valle, se penetraba algo mejor.

En estas condiciones, varios pilotos metimos orejas y para abajo ya que cada vez se oscurecía más un nubarrón que venía de Cacabelos y parecía traer de nuevo agua. En este tiempo, Juan el carpintero, cayó en la trampa del ventarrón, se quedó cerca del despegue en la ladera hasta que su vela dejó de penetrar aun con el acelerador metido a fondo, y pasó para el sotavento, donde sucedió lo inevitable. Plegadón a escasos 5 m. del suelo con caida a plomo sobre la espalda. El resultado fue una rotura de una vértebra de la cual tendrá que ser operado. Duro peaje el que pagó, aunque pudo ser peor.

De esto tenemos que sacar conclusiones. No subestimar la meteo y no sobrevalorar nuestra experiencia para no volver a caer en este error. El tiempo no estaba precisamente para tirar cohetes.

Más relatos tanto del Bierzo como de Granada en los siguientes sitios amigos:

http://www.parapentebierzo.com

http://www.vientosdelnorte.com

http://www.parapente.net/blogs/sandra

http://oskita.blogspot.com