Si el sábado salió un cross, para mi muy emotivo, el domingo fue ya algo épico y os paso a contar el por qué.
Amaneció un día muy despejado y azul, y prometía calentar bien. La meteo seguía siendo con componente Este flojita, y el noah daba un techo aceptable de unos 2500 m.
Me sentía motivado y con ganas de repetir o al menos intentar repetir la experiencia del día anterior, pero hoy iba a optar por despegar en Sotillos de Sabero en lugar de Pico Muelas. Primero por que está mucho mejor orientado para estos días, siendo un buen laderote de Sureste, y además porque el acceso al despegue está asfaltado y podía subir con mi coche.
Mi compañero de club y amigo Kike Nava, hoy no podía volar a estas horas puesto que tenía que comer con la familia, así que mi planteamiento era despegar al menos una hora antes que el sábado para aprovechar mejor las horas de insolación.
El inconveniente era que iba a volar solo porque los Asturianos decidieron este fin de semana quedarse en Tres Marías, al pie de Pajares, en la localidad leonesa de Casares de Arbás.
Cuando llegamos al despegue Kike y yo, dudamos un ratito porque parecía que el viento entraba ya más sur que este, y esta ladera en estas condiciones está muy fugada y no es la primera vez que no llegamos ni a la toma oficial.
Sin embargo después de observar un rato y movernos hacia las laderas que dan a sur, vimos que no era real y que si que entraba más bien de Este, así que sin peder más tiempo, me preparé ayudado por Kike.
Era la 1 y media de la tarde y los buitres subían ya girando bien delante del despegue. No dudé más y comencé el vuelo. Nada más despegar, me fui un poco abierto a unas peñotas calizas que están a la derecha y que limitan la cara Este de Sotillos con la Sur. Ahí pude comenzar a girar la térmica de servicio.
Remonté bastante fácil por encima de las antenas de los repetidores, y cogí 200 m. con bastante deriva de este. Al subir me fijé que a unos 200m. por dentrás estaban girando 5 buitres muy juntitos y que ganaban rápidamente altura, así que me lancé para allí viento en cola. Catapún, la primera ascendencia en condiciones, que con un +4 me levantó rápido a 2700m. hasta la base de la nube.
Estaba alucinando viendo el cielo que se estaba haciendo cuando de repente escucho por la radio a Diego Vallina, pensé que estaba en Pico Muelas y pensé para mi, genial ya no estoy solo y si llego allí volaré acompañado. Le llamo por radio y cual es mi sorpresa que habían mantenido el plan de volar en Tres Marías. Mi plan de volar acompañado se quedó en eso un plan. Sin embargo otra motivación comenzó a corroerme, ¿y si llego volando allí?... Este sueño se lo había comunicado a mi amigo Dimas cuando hablaba con el por la mañana. Sería alucinante poder llegar a hacer ese vuelo algún día…
El cielo se estaba montando guapísimo por todos los alrededores. Calles de nubes por el cordal de delante en La Devesa, otra calle por el cordal de Boñar que era el que yo quería seguir, y otra calle por el cordal de Pardomino hacia la zona del Susarón y Lillo.
Me pongo a lo mío y a viajar viento en cola hacia Boñar, para asegurarme al menos llegar a la zona del Muelas, donde las térmicas ya son conocidas. La suerte me favoreció, ya que de camino a Boñar, la calle de nubes me permitió ir flotando sin perder nada de altura en este come hombres.
Boñar es como un agujero para las térmicas, y parece que allí se juntan todas las descendencias de las abundantes térmicas que hay en el Muelas. Sin embargo hoy he podido cruzarlo por encima de los 2000 m de altura. Todo un lujo.
Tomo rumbo rápidamente hacia Pico Cueto, cuya orografía recoge las brisas de la cara Este. Efectivamente, nada más llegar a su influencia hay un cúmulo formandose encima. Me voy acercando y de nuevo un termicón me vuelve a situar por encima de 2500m.
No me hizo falta subir hasta arriba, y me fui dejando derivar con la nube hasta el Pico Muelas. Aquí yo ya daba por asegurado un buen vuelito y me podía relajar. Pico Muelas es un hervidero de térmicas, y si las sabes leer bien, te puedes pasar toda la tarde volando aquí.
Sin embargo el cielo estaba precioso de nubes, y se leían perfectamente los ciclos viendo como se hacían y deshacían dichas calles.
En el Muelas aguanté poco, siguiendo mi estrategia de intentar volar lo más rápido posible, sin perder el tiempo y las horas solares.
Sabía perfectamente dónde podía encontrarme las térmicas, así que fui a asegurar una que por la orientación de la meteo, me dejase encima de La Vecilla.
No fallé, o mejor dicho, el Muelas no me falló y cogí un termicón de + 7 que me subió a 2700 de nuevo y con las nubes evolucionando en otro ciclo perfecto.
Con esa altura me tiré de nuevo viento en cola por la misma ruta que el día anterior. Entre Peña Valdorria y Peña Galicia. Hoy llegaría mucho más alto que el sábado. Como este tramo de transición es muy corto y con el viento de cola, el ciclo seguía activo montando una nube encima del Correcillas, así que de nuevo me fui allí como el sábado.
Hoy llegué por encima del pico, sin tener que remontarlo, y aun así la térmica del día anterior estaba también allí. En unos giros, de nuevo estaba a 2500 y decidí seguir hacia las hoces de Vegacervera.
Fue el fin del vuelo ayer, todo estaba muerto. Hoy parecía que iba a terminar igual porque en la transición perdí mucha altura. Me quedé un ratito asegurando la altura en algún cero y observando alrededor a ver cómo evolucionaban los ciclos.
De repente veo a unos buitres girando en medio del valle, por encima del pueblo y no dudo más. Grito por radio que vivan los Buitres, y efectivamente otra nueva térmica salvadora de + 7 y hasta los 2740m.
No me lo podía creer, ayer me quejaba de una térmica salvadora que me permitiese seguir hasta Ciñera de Gordón y hoy la tenía al fin. Esta zona es preciosa, llevaba la cámara de fotos en el cockpit, pero estaba muy potente y decidí que solamente debía concentrarme en pilotar y no en sacar fotos.
Pongo pies en polvorosa de nuevo y me lanzo por una meseta que sale del Valle de Valporquero hasta la base del pico Fontún. Sigo viento en cola con transiciones a 60 Km/h sin tocar el acelerador, es una buena velocidad a frenos libres como para pisar el pedal con tanta térmica.
Cuando voy por la meseta y miro al suelo alucino, estoy a 2300m sobre el nivel del mar y sin embargo a simple vista igual estoy solo a 300 m del suelo. La meseta es larga, tendrá unos 5Km así que espero no cagarla aquí y tener que bajar pateando. Aun así controlo las pistas forestales que llevan a los pueblos por si acaso.
No pinché, fui derivando ceros casi todo el tiempo hasta la cara Sur del Fontún, donde de nuevo pillé otra buena térmica que me volvió a subir a 2500m.
Ya tengo a la vista Rodiezmo, al norte el Puerto de Pajares, al Este las Tres Marías, y desde aquí puedo ver los embalses de Casares y de Luna. Villamanín está ahí abajo al pié de su centinela el Fontún. Es increíble estar aquí arriba con estas vistas.
Conecto por radio con los compañeros de Tres Marías para ver cómo está por ahí la meteo y las condiciones. Aun hay gente volando y remontando fácil, aunque algo fuerte según comentan. Me dije para dentro, perfecto a ver si puedo engancharme y continuar el viaje.
En este rato el ciclo térmico estaba complétamente bajo. Todo el valle de La Tercia como así se denomina esta zona, estaba bajo un cielo completamente azul. Pensé para mi, se acabó el día, el norte está entrando y apagando toda la actividad. Esta zona está muy cercana (menos de 2 Km) en línea recta del límite con Asturias y la brisa de norte entra a veces muy rápido.
Decidí intentar buscar un sitio cómodo para quedarme y lo encontré, un repetidor que hay encima de Villamanín, en una revuelta de la carretera. Me quedé en un cero observando un rato y en ese momento me llamó Chelui por radio, Roberto en el valle de la Tercia está ya entrando la brisa de Suroeste, con lo que te la encontrarás de cara… Malos presagios pensé, y precipité mis decisiones. Primero por mi seguridad, ya que el cordal en el que me estaba sujetando está al Sotavento precisamente del Suroeste.
Había tenido un viaje muy satisfactorio, un día de vuelo realmente espectacular, y me tenía que rendir ahora por el cambio de brisas. Qué lástima. Siempre soñe con esta travesía de la cordillera, pero me había hecho la ilusión de continuar hacia el embalse de Luna y quién sabe si poder llegar hasta mi pueblo. Villablino.
La ambición era grande, pero la satisfacción también y viendo el tramo azul que me quedaba por delante, dejé esa ambición de lado, y me conformé con acercarme en un planeo hasta Rodiezmo con el viento en contra.
Una vez en el suelo, la euforia me invadió de nuevo por el pedazo de vuelo que había conseguido. Algo que ni soñando me hubiera planteado realmente. Sin embargo estoy despierto y no es un sueño. ¿O si?.
43 Kilómetros me separan del despegue de Sotillos. Mi record personal en la cordillera y para mi, la confirmación de que las condiciones de vuelo en ella, son espectaculares como sus paisajes. Térmicas potentísimas, y muy abundantes, calles de nubes salvadoras, apoyos constantes. Esto es para disfrutarlo.
Pero siempre queda un regustillo amargo cuando después de otros 10 minutos recogiendo el equipo, te incorporas, miras a donde estabas colocado esperando el ciclo y ves que de nuevo todo hierve y que se ha montado de nuevo un cielo precioso.
En fin, el vuelo es así y uno siempre quiere ir a más, pero por hoy ha sido suficiente. Contacto con mis compañeros de Tres Marías, y me vienen a recoger para tomar una cerveza todos juntos.
Mucha parte de este vuelo se la debo a ellos, aunque no lo sepan, ya que desde que escuché a Diego por radio en Sotillos, me picó el gusanillo de intentar llegar a verles y OBJETIVO CONSEGUIDO.
Siento no poder ofreceros ninguna imagen de estos momentos, pero el tema no estaba para dedicarse a la fotografía. Os puedo ofrecer si os apetece verlo, el track de mi vuelo que lo he subido la XContest.
Haciendo click en el siguiente icono, lo podéis ver en Google Earth o en Google Maps.

Espero que os haya entretenido mi relato, fruto de la emoción que supone para mi volar en mi tierra, con unos paisajes espectaculares y unos compañeros fantásticos.
Especialmente dedicado como siempre a mi mujer y mi hija que me lo permiten, y a Kike y Angel que se metieron una hora de coche para venir a recogerme y otra de vuelta
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